El debate sobre cómo hacer un mundo más sustentable está instalado. El nuevo paradigma implica nuevas formas de gestión, de pensamiento y liderazgo que apuesten a la diversidad, fomenten la creatividad, incentiven la participación, el debate y el diálogo. Que capitalicen los aprendizajes en los procesos, que cuestionen el costo de los resultados y que aspiren a implementar políticas a largo plazo. Muchas de estas características son afines al estilo del liderazgo femenino; un grupo que, según sus características, puede realizar un aporte significativo a la sociedad y al medio ambiente.

Se puede establecer una relación  entre lo femenino, la ética del cuidado y la sustentabilidad:

  • El estilo de liderazgo  es radial y se estructura en red, es flexible y comunicacional. Constituye equipos de trabajo, comparte información y se maneja en forma horizontal. Características fundamentales para liderar la nueva ola de globalización.
  • La generación de negocios sostenibles se vincula a esta perspectiva, por los necesarios cambios en los patrones de consumo que construyen un estilo de vida respetuoso de los ciclos de regeneración de los recursos naturales y de los ecosistemas planetarios.
  • Existe un  rol prioritario femenino en la producción de alimentos y en la organización social.

 

El desarrollo de una Red de mujeres líderes para la sustentabilidad es fundamental para potenciar y alcanzar los valores de una democracia que respete la ética del cuidado social por encima de la feroz lucha política, como así también para propender a la nueva economía. La Red es el medio para reunir y ampliar el impacto de las acciones individuales. Sus protagonistas son mujeres con capacidad de traccionar y amplificar los conceptos de la sustentabilidad en las empresas, la comunidad, el escenario político y en todos sus ámbitos de influencia.