26. Jun, 2015

LA ETICA DEL CUIDADO

SABER CUIDAR: EL NUEVO PARADIGMA ETICO DE LA NUEVA CIVILIZACION
Elementos conceptuales para una conversación

Bernardo Toro/ Leonardo Boff
Bogotá y Petrópolis / Noviembre de 2009

1. La gran paradoja en la aldea global

Nos encontramos hoy frente a una gran paradoja: al mismo tiempo que estamos creando todas la condiciones para la desaparición de la especie humana, hemos creado todas las condiciones para hacer posible el relacionamiento y el encuentro global como especie. Amenazamos la supervivencia y al mismo tiempo fortalecemos los medios de convivencia y comunicación.

El cambio climático (CC) y sus implicaciones: calentamiento global, limites en la disponibilidad en el uso del agua y de los alimentos (hambre), el tipo de consumo de energía y los límites y deterioro del territorio, son factores que están poniendo en riesgo la supervivencia de la especie humana.[1] Por otra parte, el Internet, los teléfonos de tercera generación (3G), los espacios virtuales de encuentro (FaceBook, YouTube, Twitter, Wikipedia…) y el turismo masivo, están creando las condiciones para que todos los hombre y mujeres podamos reconocernos, relacionarnos y encontrarnos como especie.

Reconocernos unos a otros como de la misma especie es uno de los desafíos del proyecto de humanización. El racismo, las guerras, la tortura, los etnocidios, los genocidios, las muertes masivas por hambre, etc. nos indican que aun tenemos que recorrer un camino para llegar a reconocernos como de la misma especie, lo cual solo es posible a través del encuentro y el reconocimiento del otro como distinto y diferente a mí pero tan legítimo y digno como yo.

Poder prever, prevenir y controlar el riesgo de autodestrucción de la especie humana y aprovechar la oportunidad para crear el proceso de autopercepción de especie requiere de la definición de un nuevo paradigma, de un nuevo orden ético.

Este nuevo orden ético debe ser un nuevo paradigma de civilización para el Estado, la empresa y las comunidades sociales en todas sus formas (desde la familia hasta las grandes confederaciones y organizaciones internacionales). Estando en riesgo la supervivencia humana debe ser un paradigma de especie, que fundamente una nueva forma de ver el mundo (cosmovisión) frente al cual se diluyan todas las discusiones ideológicas, de fronteras y nacionalidades.



2. El universo de valores del nuevo paradigma: la nueva cosmovisión

El conjunto de valores de un nuevo orden ético conforma una nueva forma de ver el mundo, una nueva cosmovisión, la cual tiene diversos elementos (distinciones, juicios, emociones, posturas, etc.) que definen una forma particular de estar-en-el-mundo, de ver la vida y de dar sentido a lo que nos acontece y de la cual derivan nuestros patrones estables de comportamiento y el modo de ser que nos caracteriza; esa cosmovisión es nuestra estructura interna de coherencia. Toda cosmovisión, como ordenadora de la realidad que es, contiene un conjunto de valores que le dan coherencia y persistencia a las diferentes distinciones, juicios, emociones que cada persona produce al observar y actuar en la realidad. Todos somos observadores diferentes de la realidad pero, guiados por el proyecto de hacer posible la dignidad humana para todos, podemos construir observaciones compartidas y colectivas a través del dialogo y de la resolución pacífica de los conflictos.[2]

Los valores del nuevo paradigma para poder preveer, prevenir y controlar el Cambio Climático (calentamiento global, el hambre, las inundaciones, el uso adecuado del territorio, de la energía y del agua) son:
•El cuidado: saber cuidar
•Saber hacer transacciones ganar-ganar
•La comensalidad: el acceso solidario al alimento.

Los valores para aprovechar las oportunidades de relacionamiento y encuentro para crear un proceso de autopercepción de especie, percibirnos y aceptarnos como una sola familia, son:
•Saber conversar
•El respeto
•La hospitalidad

Este nuevo orden ético es el nuevo paradigma de civilización global para la sociedad civil, la empresa y el estado dentro de un mundo sin fronteras. Estando en riesgo la supervivencia de la especie se diluyen todas las discusiones ideológicas, de fronteras y nacionalidades. Aun más, las posibilidades de superar los desafíos del Cambio Climático y todos sus factores asociados dependen de nuestra capacidad de percibirnos como una sola familia global. Ninguna sociedad puede protegerse, a largo plazo, desconociendo la globalidad de la especie humana y la unicidad del planeta.

3. El cuidado: saber cuidar, el aprendizaje fundamental

“El cuidado constituye la categoría central del nuevo paradigma de civilización que trata de emerger en todo el mundo. El cuidado asume la doble función de prevención de daños futuros y regeneración de daños pasados.” (L. Boff).[3]

Saber cuidar se constituye en el aprendizaje fundamental dentro de los desafíos de supervivencia de la especie porque el cuidado no es una opción: los seres humanos aprendemos a cuidar o perecemos.

Dentro del actual contexto global del planeta y de las sociedades, el cuidado es y será el nuevo paradigma ordenador y orientador de la política, la ciencia, la economía, la empresa, la educación, la estética, la vida cotidiana…

El cuidado tiene múltiples dimensiones: cuidar de sí mismo, de los cercanos, de los lejanos, de los extraños, del planeta, de la producción, del consumo, etc. Examinemos brevemente algunos tipos de cuidado


3.1. El cuidado de sí mismo: el autocuidado

Supone al menos dos aprendizajes básicos: aprender a cuidar el cuerpo y aprender a cuidar el espíritu.

Las ciencias de la salud ya han recorrido un largo camino sobre las practicas del cuidado del cuerpo en lo que se denomina la Atención Primaria en Salud y que han adquirido nueva relevancia en el manejo de la pandemia de la gripa A(H1N1): lavarse las manos, cocinar bien los alimentos, beber agua potable, higiene cotidiana en la casa y el trabajo, no automedicarse sino consultar al medico, etc. La educación formal, como se demostró con la reciente pandemia, ha hecho y hace un gran aporte a la salud enseñando estas prácticas básicas. Sabemos que una sociedad que aprende a lavarse las manos puede prevenir el 80% de las enfermedades infectocontagiosas. Y son los profesores de los preescolares y de los primeros grados de primaria quienes enseñan y afianzan estas rutinas.

Ya en 1978, en la reunión de Alma Ata, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fundamentó el principio rector de la importancia del cuidado de la salud, diferenciando entre salud y medicina. Lo que hemos aprendido acerca de esta diferenciación se podría enunciar así: Medicina para todos no es posible en ninguna sociedad, salud para todos es posible en cualquier sociedad. Porque la medicina es un problema de inversiones, tecnología y expertos profesionales y la salud es un problema de educación y comportamientos. Y solo un país que es capaz de construir un sistema de salud para todos puede darle medicina a todo el que la necesite en el momento que la necesite. No es posible atender médicamente a toda un sociedad que se enferma pero si es posible atender a las personas que se enferman en una sociedad sana. Enseñar y fortalecer las prácticas y rutinas del autocuidado en salud, es uno de los grandes aportes que hace el sistema educativo a la economía de los países (el cual no es públicamente valorado) y dentro del nuevo paradigma ético es un aporte fundamental para la especie humana.

El cuidado de sí mismo supone una concepción del cuerpo, una educación acerca de tener y habitar en el cuerpo, en la carne. Nuestros sistemas educativos son deficientes en este aspecto. En muchos países las materias referentes al cuerpo no reciben la atención que merecen; la educación física, el deporte, la expresión corporal, el teatro, la danza, etc. son “materias extracurriculares” (!). El cuidado del cuerpo no solo es un problema de salud es también un problema político y de convivencia. Si cada persona aprende a valorar y respetar su propio cuerpo como un bien insustituible y a respetar el cuerpo de los otros, quizás se crean mejores condiciones para evitar el daño a los cuerpos: el asesinato, el secuestro, la tortura, el hambre, el suicidio, etc. La vida es sagrada porque el cuerpo es sagrado.



3.2. El cuidado del espíritu.

El cuidado el espíritu implica aprender a tener una ética autónoma, es decir, saber autorregularse, tener autoconocimiento y autoestima.

La autorregulación es la capacidad de darse orden a sí mismo para poder ser libre. La libertad no es posible sino en el orden, pero el único orden que produce libertad es el que yo mismo construyo en cooperación con otros para hacer posible la dignidad de todos. La autorregulación, teniendo como norte ético los derechos humanos, es el fundamento de la ciudadanía y de la participación social.

Superar el enfoque de ética heterónoma que tienen nuestras culturas es uno de los desafíos al que nos convoca la ética del cuidado. Saber cuidarse y cuidar a los otros requiere de personas que saben autorregularse para cuidar la dignidad de todos.

Según el Dalai Lama, el autoconocimiento implica ante todo aprender a entender y contener los sentimientos aflictivos: la ira, la envidia, los celos, la avaricia, la soberbia, etc. Entender que éstos sentimientos siempre pueden surgir, no pueden ser eliminados, pero que es posible aprender a ser consciente de ellos y practicar su contención.[4]

La solidaridad entendida como la capacidad de buscar metas y objetivos que favorecen a otros y la solidaridad como la capacidad de ponerse en el lugar de los otros y saber escucharlos son constitutivos de la formación espiritual.



3.3. Aprender a cuidar de los cercanos

Es aprender a crear vínculos afectivos. “Las características que definen un vínculo afectivo son la implicación emocional, el compromiso en un proyecto de vida con continuidad, la permanencia en el tiempo y la unicidad de la relación”.[5] Esto implica, según la misma autora, aprender a hacer el afecto explícito, generar sentimientos de pertenencia, el conocimiento mutuo y el tiempo compartido, el compromiso y el cuidado del otro. Un vínculo bien construido no genera dependencia sino autonomía de cada uno de los vinculados. “Siempre te puedes sentir libre de irte porque eres libre y feliz de quedarte”.

En términos de vida familiar y educación es necesario crear hoy currículos de “amigologia” (aprender a hacer amigos) para los niños entre 11 y 15 años; y de “noviologia” (aprender a establecer relaciones estables de pareja) para los jóvenes entre 15 y 18 años.[6]

Las capacidades y competencias más importantes y valoradas en las sociedades globales son: i) el nivel ético de la persona, ii) su capacidad para crear y desarrollar círculos de amistad y confianza y iii) las formas de abordar y resolver problemas. Estos aprendizajes no son naturales es necesario enseñarlos. Ellos además son el fundamento de la felicidad.

3.4. Aprender a cuidar a los lejanos

Cuidar a nuestros colegas y conocidos, requiere aprender a cuidar las organizaciones e instituciones. El mayor indicador de pobreza es no estar organizado, y el primer paso para superar la pobreza es organizarse. Las organizaciones nos ayudan a la autorregulación y al mismo tiempo nos permiten proteger nuestros derechos. El cuidado de la familia y de las organizaciones de todo tipo (de barrio, de amigos, de profesionales, religiosas, etc.) son factores de seguridad para nosotros y para los que se relacionan con nosotros más allá de nuestros lazos familiares.



3.5. Aprender a cuidar a los extraños

¿Cómo cuidar a los que no conocemos¿ ¿Cómo cuidar del niño o de la familia que está a miles de kilómetros y con la que jamás nos encontraremos en el espacio y el tiempo? La respuesta es sencilla, cuidando los bienes públicos.

Entendemos lo público como aquello que conviene a todos de la misma manera para su dignidad. El acueducto es público si el agua que llega a la casa mas pobre de la ciudad es de igual calidad a la que llega a una casa de una familia rica. La educación será un bien público si los hijos de los pobres reciben una educación de igual calidad a la que reciben los hijos de los ricos. Si un sistema educativo es de calidad homogénea para todos los niños, entonces los niños ricos y pobres estarán igualmente cuidados. Lo mismo puede decirse si la salud, la vivienda, la información, el transporte… son bienes públicos. La equidad (la forma política del cuidado) de una sociedad esta relacionada con la cantidad y calidad de bienes públicos que esa sociedad posea.

La política es el otro medio para cuidar de todos. El papel de la política y de los políticos es crear convergencia de intereses para el logro de metas y propósitos colectivos. Es a través de la convergencia de intereses como las sociedades pueden cambiar; y si esta convergencia está orientada por el norte ético de la dignidad humana, ¡la política se convierte en cuidado!

La formación política ha sido un capitulo soslayado por la familia, los sistemas educativos y la empresa por la confusión existente entre formación política y formación partidaria. Todos los ciudadanos hemos jurado proteger un proyecto político: La Constitución Política de cada uno de nuestros países. Hoy gran parte de esas constituciones están fundamentadas en el proyecto de nación del Estado Social de Derecho. Entender, comprometerse y aprender a cuidar de este proyecto de nación es una de las formas de institucionalizar el cuidado mismo. El cuidado demanda de los sistemas educativos formación política, porque son los ciudadanos activos quienes hacen posible el cuidado en una sociedad.



3.6. El cuidado del intelecto[7]

El cuidado del intelecto y la inteligencia supone renunciar al principio guerrero de la fuerza intelectiva y pasar al altruismo cognitivo!!

El principio guerrero “concibe la inteligencia como propiedad personal, privada e interna En este sentido, es un bien privado de un individuo, que se localiza en el cerebro y que se manifiesta en el desempeños de pruebas. Entonces la escuela pretende que sus estudiantes sean los más inteligentes, los más competentes en diferentes pruebas de evaluación de habilidades intelectivas, y sean los más sanos cerebralmente (selección de los mejores). Y el estudiante pretende ser el más inteligente de todos, ser el de mejor puntaje en pruebas, ser el más sano cerebralmente entre muchos…cuya implicación fundamental es que el supuesto ‘cuidado’ (protección) es el más costoso por su carácter privado, competitivo y excluyente.” (Parra J.)

Pasar al altruismo cognitivo supone “el cuidado del intelecto bajo condiciones de aceptación de la debilidad y la cooperatividad humana. Según estos principios la escuela y un estudiante deberían fundamentalmente: Desarrollar la capacidad de plantear (se) problemas irresolubles: ¿quién soy yo?, ¿cuál es mi tiempo?, ¿quién me acompaña?…Desarrollar la capacidad de buscar ayuda en los intentos de solución de un problema (reconocimiento de la debilidad, solicitud de cuidado): ¿con quién estar para desafiar la soledad? ¿A quién preguntarle? ¿Quién me ayuda? El ejercicio continuo del intelecto, buscando ocasiones para usarlo en beneficio de sí mismo y los demás (responsabilidad intelectual, ser un cuidador): ¿a quién ayudar? Desarrollar la responsabilidad política, social y cultural del uso del intelecto: ¿cómo debo ayudar?…cuya implicación fundamental es que el cuidado del intelecto no cuesta sino que es un regalo por su carácter social, público e incluyente (gratitud, bondad, ayuda, consuelo, comprensión, solidaridad,…” (Parra J.)

Pasar del principio guerrero y dominador de la inteligencia, a entender y cultivar una inteligencia altruista y solidaria, es uno de los mayores desafíos para el futuro sostenible de la especie humana.


3.7. Aprender a cuidar el planeta

El cuidado del planeta ha sido resumido en la ya famosa trilogía (Las 3R)
•Aprender a Reducir el consumo (consumo consciente)
•Aprender a Re-usar
•Aprende a Reciclar


4. Aprender a hacer transacciones ganar-ganar

Para poder sobrevivir los seres humanos no podemos dejar de producir y de consumir bienes, servicios y sentidos (símbolos y significados). Es decir, no podemos renunciar a hacer transacciones económicas, políticas, sociales y culturales. Es así como hacemos posible nuestra existencia.

A través de las transacciones que hacemos los unos con los otros, ya sea entre personas o instituciones, son como las cosas, los servicios, las ideas, etc. adquieren o pierden valor. Una transacción justa y equitativa genera valor para ambas partes, ya sea un negocio, una promesa de amor verdadera o una clase en donde los alumnos aprenden. Cuando queremos cambiar algo, o con alguien, lo que cambiamos son las formas de transacción e interacción. Es a través de las transacciones como producimos y sostenemos la vida y el mundo en que vivimos.

John Nash, el matemático Premio Nobel de Economía (cuya vida se cuenta en la película, La Mente Brillante) se hizo una pregunta que abrió nuevas perspectivas para la concepción de las transacciones. Por qué a medida que somos capaces de crear más riqueza, creamos mas inequidad y pobreza? El nos dio la respuesta: por que hemos diseñado, a todos los niveles, sistemas de transacciones ganar-perder. Esto se refleja en los sistemas de competencia, de vencer y dominar al otro, y a los otros, en los negocios, la política, el amor, el conocimiento, etc.[8] Según Nash, todos los sistemas de excelencia son modelos excluyentes ganar-perder, a no ser que sean totalizante. Todos los tipos de ranking, ya sean de belleza, académicos, sociales, etc. son excluyentes… alguien gana y muchos pierden. Por el contrario, la vacuna para prevenir el virus A(H1N1) debe ser excelente porque es para todos. La excelencia totalizante, buena para todos, siempre es incluyente. Es el caso de los bienes públicos, una educación o la salud, para que sea incluyente debe ser excelente para todos.

Tenemos muy poca experiencia y capacidad para hacer transacciones ganar-ganar. Pero si queremos un mundo en donde podamos producir y consumir cuidando, nosotros y las siguientes generaciones, debemos aprender necesariamente a hacer transacciones económicas, políticas, sociales y culturales del tipo ganar-ganar. Y no es una opción, o aprendemos o pereceremos. Este es quizás el mayor desafió ético y cultural que se le presenta a la sociedad futura.

Saber hacer transacciones ganar-ganar implica, entre otras cosas:
•saber crear valor económico y ético al mismo tiempo (coopetencia)
•Producir y consumir bienes útiles: los que contribuyen a la dignidad humana.
•Aumentar la calidad y duración de los bienes y disminuir su obsolescencia para racionalizar la energía.
•Aumentar la transparencia pública del Estado, la Empresa y las Organizaciones de la Sociedad Civil
•Fomentar el consumo consciente.

La educación tiene un papel relevante en esta transformación: la mejor forma de crear capacidad para hacer transacciones ganar-ganar, es fortalecer los enfoques pedagógicos de trabajo cooperativo en grupo. Nuestros modelos de enseñanza magistral y de evaluación por excelencia, favorecen la lógica ganar-perder, porque valoran la inteligencia guerrera.



5. La comensalidad: el acceso solidario al alimento

Según el último informe de la FAO (2009), actualmente mil millones (!!) de personas están padeciendo hambre en el mundo. No es necesario hacer una discusión de la comida como cuidado. Todos lo sabemos, sobre todo los que han sufrido hambre por alguna circunstancia. Como lo dice un educador colombiano (Nicolás Buenaventura) “la humanización se inició cuando el ser humano dejo de devorar (supervivencia) y empezó a comer (encuentro)”.

Veamos ahora algunas aproximaciones a los valores que nos permiten aprovechar las condiciones creadas para el relacionamiento y el encuentro como especie humana.



6. Saber conversar[9]

Saber conversar o “lenguajear”, como propone Humberto Maturana[10], implica varias competencias:
•Saber conversar: Saber hacer afirmaciones verdaderas, juicios fundados, declaraciones sinceras, aclaraciones precisas, indagaciones respetuosas
•Saber escuchar: para reconocer al otro en la creación de la realidad mutua. “La escucha es, sin lugar a dudas, la competencia más importante en la comunicación humana. En rigor, todo proceso comunicacional descansa en ella. Y ello, en primer lugar, por cuanto la escucha es lo que valida el habla. El habla sólo logra ser efectiva cuando produce en el otro la escucha que el orador espera” [11]
•El silencio: fundamento de la palabra y la escucha. La palabra para existir sale del silencio y vuelve al silencio. Sin silencios no es posible la conversación; y la escucha solo es posible en silencio exterior e interior.

Debemos conversar porque cada uno de nosotros es un observador diferente de la realidad. Lo que hablamos refleja el observador que somos y por lo mismo debemos reconocer que nuestra observación es solo una de las observaciones posibles. Los otros tiene otras observaciones propias pero ninguno puede atribuirse la verdad. Toda pretensión de verdad conlleva un principio de violencia: busca imponer, coaccionar o neutralizar. A través de la conversación, la escucha y el silencio, guiados por la ética de la dignidad humana, es como podemos, con nuestras diferentes observaciones de la realidad, construir los nuevos bienes colectivos.

El lenguaje es la clave para saber lo que somos y cómo somos como individuos. Somos nuestras conversaciones: Cuando cambiamos nuestra forma de ser cambiamos nuestras conversaciones y cuando cambiamos la forma de conversar cambiamos la forma de ser. El lenguaje nos constituye

Una organización, una empresa, un colegio, es una red dinámica de conversaciones en conversación con su entorno. Es un sistema conversacional. Su gestión, límites y estructura son conversacionales. Un buen Rector o un buen gerente es un buen conversador, sabe construir a través del dialogo, con los distintos observadores de la realidad, propósitos y compromisos colectivos.


7. El respeto

El respeto es reconocer al otro como legitimo otro, es decir, que tiene derechos, expectativas, sueños e intereses tan legítimos como los míos. Es respeto va mas allá de la tolerancia, porque el respeto supone aceptar al otro como interlocutor y aliado en la construcción de la realidad. En la tolerancia yo no agredo al otro pero tampoco lo involucro. El respeto supone reconocer que tanto el otro como yo somos observadores distintos de la realidad y por eso ambos somos legítimos para recurrir al dialogo como medio efectivo de construir dignidad, cooperación y convergencia desde observadores distintos. El respeto hace posible las interacciones seguras con los otros que yo no conozco, porque me permite ser reconocido y reconocer al otro como de mi misma naturaleza.



8. La hospitalidad

196 millones de personas viven en un país que no es el de su nacimiento. El Alto Comisionado de la Naciones Unidas (ACNUR) tiene bajo su protección 22.500.000 de personas (por razones políticas o ambientales). El cambio climático, la escasez de agua, el hambre, etc. van a generar grandes migraciones y desplazamientos. Se avecinan grandes cambios en los asentamientos humanos, en especial, por la elevación del nivel de los mares. Solo una actitud global de acogida y hospitalidad hacia los otros extraños, provenientes de otras culturas, podrá prevenir grandes masacres y hambrunas.

La migración es una de las formas de enriquecer y hacer evolucionar las culturas y las sociedades. Los pueblos iberoamericanos somos el resultado de una gran migración. Como lo vemos hoy en día, los migrantes envían a sus países de origen remesas por el orden de 226 mil millones de dólares. ¡Los migrantes están equilibrando la economía y las balanzas de exportaciones de varios países de América Latina!



9. America Latina y la nueva cosmovisión: la necesidad de una Pedagogía Social

Desde el sur del Río Bravo hasta Tierra del fuego, América Latina tiene una superficie aproximada de 22 millones de kilómetros cuadrados (casi tres veces China) y una población de 522 millones (un poco menos de la mitad de la población China). Somos una de las grandes reservas de agua dulce disponible del mundo, casi todo nuestro territorio es habitable y cultivable (Solo el 33% de China es habitable y cultivable), tenemos una gran diversidad biológica y la Biomasa del Amazonas (mas de 6 millones de kilómetros cuadrados) y del Chaco Trinacional. Somos el continente verde del planeta, a donde todos los otros continentes están mirando como una reserva para superar los desafíos futuros.

No debemos, ni es posible, hacer una muralla para aislarnos y proteger nuestros recursos frente a las consecuencias que otros van a sufrir por el calentamiento global. Seremos y podemos ser parte fundamental del bienestar de la especie humana planetaria si aprendemos e implementamos los valores de esta nueva cosmovisión. Ese es el nuevo significado que como latinoamericanos podemos ofrecer para la nueva humanización.

Pero hacer posible e histórico este nuevo significado de América Latina se requiere de un trabajo, desde la sociedad misma, de una Pedagogía Social que genere una nueva representación de la realidad, a nivel personal y colectivo, que contribuya a la creación de la nueva conciencia en donde el cuidado sea el paradigma ético ordenador de los modos de pensar, sentir y actuar de una sociedad.

El propósito es crear condiciones para que la sociedad se apropie, por sí misma, de nuevas comprensiones y paradigmas de dignidad humana para generar nuevas arquitecturas sociales y nuevas formas de ver el mundo (nuevos imaginarios). Este enfoque supone que los cambios de paradigma generan nuevas percepciones y las nuevas percepciones nuevos sentimientos. También supone que el cambio de paradigma no se genera desde afuera de la sociedad sino que es la sociedad la que va creando las condiciones para cambiar sus paradigmas y que una Pedagogía Social fundada en el Cuidado puede contribuir a favorecer ese cambio (autopoiesis diría H. Maturana).

10. Los factores de articulación de una Pedagogía Social Autofundada en el Cudado: Hipótesis de trabajo.

La razón de ser de toda pedagogía social, es crear condiciones para que las personas y las colectividades puedan aprender y apropiarse de saberes efectivos, es decir, lograr aprendizajes que les permitan entender, sentir y actuar en el mundo dentro de un marco ético de dignidad.

Crear esas condiciones supone trabajar simultáneamente sobre los siguientes ocho factores, desde el punto de vista del cuidado.


10.1. Ética

El cuidado como norte ético se puede resumir en este texto de Leonardo Boff:

“Cuando amamos, cuidamos, y cuando cuidamos, amamos. Por eso el ethos que ama se completa con el ethos que cuida. El «cuidado» constituye la categoría central del nuevo paradigma de civilización que trata de emerger en todo el mundo. […]. O cuidamos o pereceremos. El cuidado asume una doble función de prevención de daños futuros y de regeneración de daños pasados. […] Lo correspondiente al cuidado, en términos políticos es la «sostenibilidad» que apunta a encontrar el justo equilibrio entre el beneficio racional de las virtualidades de la Tierra y su preservación para nosotros y las generaciones futuras.”[12]


10.2. Política

Entendida la política como la capacidad de crear convergencia de intereses teniendo como paradigma la ética del cuidado. El cuidado conduce a un redefinición de la democracia ciudadana en donde la cooperación, la inclusión, el respeto, la transparencia, etc. se vuelven fundamentales para un quehacer político que contribuya a un futuro viable para las sociedades. Los nuevos estadistas serán políticos fundamentados en la ética del cuidado.

El principal papel de la política, desde la perspectiva del cuidado, es la producción y fortalecimiento de los bienes públicos, entendiendo lo público como aquello que conviene a todas de la misma manera para su dignidad.


10.3. La Educación

Entendida la educación como la creación de condiciones estables para que cada generación se pueda apropiar de los mejores saberes disponibles a nivel local y global. El cuidado supone una nueva visión sobre los saberes relevantes o irrelevantes para las siguientes generaciones y por lo tanto se requieren cambios substanciales de los actuales enfoques curriculares los cuales están orientados al éxito, dominio y conquista. El cuidado supone la socialización masiva de saberes orientados a la inclusión, el respeto, la creación de redes de amistad y confianza, al cuidado de los bienes públicos, al consumo consciente, a la austeridad, etc.


10.4. La comunicación

Entendida como la creación de condiciones estables para que los diferentes sentidos y formas de ver el mundo que generan los distintos grupos y redes de la sociedad, puedan circular y competir en igualdad de condiciones.

Todo cuidado implica inclusión. Hacer circular los sentidos excluidos (el del indio, el negro, el inmigrante, el discapacitado, etc.) es un primer paso en una comunicación fundada en el cuidado. Sin embargo esto no es suficiente, se requiere toda una nueva gramática simbólica que le de valor y significado a nuevas formas de sentir desde el cuidado


10.5. La organización / las instituciones

Una forma de ver las instituciones [13] es definirlas como ordenamientos o reglas orientados a:
•Solucionar continuamente un problema.
•Prevenir continuamente un problema.
•Conservar en el tiempo la solución a un problema.

Desde este punto de vista, es la comprensión o evolución de los problemas lo que determina y orienta los ordenamientos institucionales útiles para la sociedad. Si el problema evoluciona o desaparece en la sociedad, las instituciones deben evolucionar o desaparecer (con la invención del automóvil, el caballo dejó de ser relevante para el transporte… fueron desapareciendo las herrerías y apareciendo los talleres).

La pregunta que surge naturalmente es, cuáles son los ordenamientos institucionales que deben ser modificados, creados o eliminados teniendo como paradigma el cuidado?

La creación y el desarrollo de las organizaciones son, al mismo tiempo, factor pedagógico para la formación de ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia, porque aumentan el tejido social. Y a través de las organizaciones las personas pueden negociar y establecer su futuro… Y poder definir el futuro es la máxima expresión de autonomía, es decir, de ciudadanía.

Tocqueville[14], tratando de buscar una explicación a la fortaleza de la democracia de los Estados Unidos, dice: “En los países democráticos la ciencia de la asociación es la ciencia madre; el progreso de todo lo demás depende de ella”.

Saber organizarse, saber asociarse es la ciencia maestra de una sociedad, porque la asociación organizada produce autorregulación en la sociedad y permite más fácilmente la protección de los derechos.

El primer paso para superar la pobreza en una localidad, región o sociedad es crear y fortalecer las organizaciones. Uno de los indicadores de pobreza más severos es no estar organizado.

Cuando la persona no está organizada no se siente obligada a respetar reglas con los otros ni con la sociedad (no tiene autorregulación) y al mismo tiempo, su aislamiento facilita que otros le violen sus derechos (no tiene protección social).

Una sociedad es tanto más sólida en cuanto tenga mayor número de organizaciones o asociaciones productivas, es decir, organizaciones que generan muchas transacciones políticas, económicas, sociales y culturales útiles.



10.6. Las inversiones / la creación de riqueza

Un inversionista desde el punto de vista del cuidado, es una persona que sabe convertir el dinero en riqueza, sabe crear pasivos sanos, es decir, pasivos que se convertirán en bienes, servicios, valores y transacciones que hacen posible la vida digna, feliz y sostenible para todos los hombres y mujeres de una sociedad. Un inversionista del cuidado no confunde la riqueza con el dinero y sabe que no todo lo rentable es ético.

Como se dijo antes (numeral 4), para la especie humana no es posible dejar de producir y consumir, no es posible no dejar huella en el planeta: la vida y la supervivencia requieren poder y saber convertir los recursos del planeta en bienes y servicios a través del trabajo y de las transacciones. La ética del cuidado obliga a redefinir toda la lógica vigente de las inversiones mas allá de la rentabilidad y darle toda la relevancia a la creación de sistemas de transacciones ganar-ganar.


10.7. La Estética

Toda expresión artística es una síntesis del espíritu y un acto de comunicación. La obra de arte es el resultado de una búsqueda interior para identificar y aprehender el sentido de las cosas, de la vida y de los modos de estar en el mundo con los otros. Surge de la admiración y la contemplación del mundo y su finalidad es comunicar, convocar y contribuir a evocar nuevos sentidos, para darle sentido a la vida misma. El arte es un acto ético, en cuanto busca recuperar y proteger el sentido de la dignidad del espíritu humano[15]

Frente al cambio climático y el universo relacional de las comunicaciones, el cuidado es, al mismo tiempo, el nuevo paradigma ético y será (o ya es) el nuevo criterio de belleza, en donde la austeridad será el patrón determinante de la nueva estética.


10.8. La espiritualidad

Entendemos aquí por espiritualidad la capacidad de una persona o grupo de trabajar y contribuir al proyecto de vida de otro u otros que no conoce. Es el cuidado de los extraños que no conocemos.

La espiritualidad del cuidado requiere de la existencia, a nivel personal y social, de dos competencias: la solidaridad y la compasión.

Solidaridad entendida como la capacidad de buscar metas y objetivos que favorecen la dignidad humana de otros:

“La solidaridad, ya lo sabemos, es una virtud más bien aburrida.

No tiene buena prensa, no tiene morbo ni glamour.

Pero es una virtud que requiere una inmensa dosis de imaginación.

Y sin imaginación, sin la capacidad de ponernos en el lugar del otro,

es imposible formar parte cabal de una sociedad”

Marianne Ponsford

Periodista Colombiana


Compasión entendida como la capacidad de evitar o disminuir el dolor en los demás.[16] El cuidado tiene la doble capacidad de reparar los daños pasados (dolores pasados) y prevenir daños (dolores) futuros. En nuestras sociedades latinoamericanas las violencias y las exclusiones han construido una historia de dolor, el cual puede ser subsanado y prevenido con una actuación global guiada por el norte ético del cuidado.


Observación final

El cuidado como el nuevo paradigma de la nueva civilización, conlleva modificaciones profundas en todas nuestras formas de ver y estar en el mundo. Es un cambio en todas las dimensiones políticas, económicas, culturales, sociales y espirituales. Y es para América Latina, como el continente verde del futuro inmediato, el paradigma que le puede orientar su papel global en un mundo que se transforma dentro del cambio climático y del encuentro comunicacional.

Puede parecer una tarea gigantesca, pero si logramos articular todo nuestros capital social en una agenda común como continente (articulando Estados, empresas y OSC) y hacemos del cuidado nuestra promesa de valor, la tarea es más bien sencilla. Bosquejar los elementos básicos para esta tarea es el propósito de este escrito.





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[1] “El cambio climático es el límite planetario más significativo y omnicomprensivo de la Humanidad. Nos desafía en cómo interpretar la realidad de una forma más sistémica, cómo desarrollarnos, cómo gobernarnos, como comportarnos individual y colectivamente.”

AVINA: Cambio Climático e Incidencia Pública. ORC. Documento de trabajo.2ª.Consulta. Noviembre 2009

[2] Adaptado de: Echeverría, Rafael (2003).Newfield Consulting, Weston. Ver también del mismo autor: Ontología del Lenguaje (1994), Dolmen. Santiago

[3] Boff, Leonardo. El ethos que cuida.(2003). En www.lenardoboff.com/articulo

[4] Dalai Lama. (2000). El arte de vivir en el nuevo milenio. Grijalbo- Mondadori. Barcelona

[5] Tomado de Horno Goicoechea Pepa, en http://www.adolescenciasema.org/ficheros/curso_ado_2009/Taller-3_Vinculos_afectivos_y_adolescencia.doc

[6] Propuesta de Miguel de Zubiría que desarrolla el Instituto Alberto Merani en Bogotá.

[7] Parra, Jaime (2005) El cuidado del intelecto. En: La educación desde las éticas del cuidado y la compasión. Facultad de Educación. Universidad Javeriana. Bogota

[8] Esta es una interpretación libre de los autores del “equilibrio de Nash”

[9] Los conceptos de este aparte son tomados o adaptados de: Echeverria Rafael. Ontología del Lenguaje, Ob.cit.

[10] Maturana, Humberto (1994) La Democracia es una obra de arte. Cooperativa Editorial del Magisterio – Instituto para el desarrollo de la democracia Luis Carlos Galán. Bogotá.

[11] : Echeverría, Rafael. La Escucha. NewField Consulting, Weston, agosto de 2005.

[12] Boff Leonardo, El ethos que cuida.2003. en www.leonardoboff.com/articulos

[13]Toro, José Bernardo. El ciudadano y su papel en la construcción de lo social (2001). Alcaldía Mayor de Bogota y Universidad Javeriana -Centro Pensar. Bogota

[14]Tocqueville Alexis De. La Democracia en América. Editorial Orbis. Barcelona. 1969. p. 198.

[15] Toro, Bernardo (2006). La educación como una obra de arte.Bogota

[16] Dalai Lama. Obra. Cit.

25. Jun, 2015